Noviembre 2020
Durante los pasados 18 años, la Consejería Profesional ha sido regulada en Puerto Rico, según establecido en la Ley 147 de 2002. Han sido años que requirieron procesos de transición y adaptación, siendo un aspecto el nuevo nombre: Consejero Profesional. Previo a la legislación, el Orientador era quien laboraba en escuelas y universidades. Actualmente, quien ocupa esa posición es el Consejero Profesional, un perito de la salud mental que trabaja las áreas: personal / social, académica / educativa y vocacional / de carrera.
Aun con los cambios y procesos de transición, hay mucho camino por recorrer para el desarrollo de nuestra profesión en Puerto Rico. Conocemos de las condiciones laborales y compensación salarial que no corresponden a la preparación que requiere la profesión y las limitadas oportunidades laborales fuera del escenario educativo. Un ejemplo típico es que la nueva generación de Consejeros Profesionales se encuentra con funciones y tareas asignadas que minimizan las competencias que posee el CPL.
El desarrollo de nuestra profesión requiere salir de la zona cómoda, unir a los miembros y tomar acción como un gremio unido y sólido. Lamentablemente, por mucho tiempo, esto no ha ocurrido en Puerto Rico. Ha sido más fácil y cómodo decir “yo no sé hacer eso”, “qué voy a dedicar tiempo a desarrollarme en esa área”. Esto ha provocado que, actualmente, haya contratación de otros profesionales para realizar las funciones que el Consejero Profesional dispuesto podría. Asimismo, están quienes han limitado su desarrollo profesional a completar 45 horas de educación continua requeridas por ley, sin interesarse en explorar áreas emergentes y/o desconocidas.
La nueva generación de Consejeros Profesionales está enfrentando las consecuencias de años de inacción y, aunque es un proceso que conlleva esfuerzo, lograremos el avance de la profesión. Para esto, requerimos un gremio unido y sólido, que piense en “nosotros” en lugar de en “yo”. Se requieren esfuerzos dirigidos para desarrollar la profesión en lugar de pretender obtener un reconocimiento individual. Para esto nace la Alianza de Consejeros Profesionales de Puerto Rico (ACPPR), como una nueva oportunidad para trabajar por los CPL y desarrollar la profesión, sin que aspectos externos desvíen nuestro propósito.
¡Felicidades a la Nueva Era de Consejeros Profesionales de Puerto Rico!